El sorpresivo anuncio de nuevas cuarentenas dejó a mucha gente con la duda si se podrá vivir la «nueva normalidad». Ya en la encuesta Cadem los chilenos se abrían a esa opción.

Mucha gente quedó sorprendida y con una buena cuota de temor cuando ayer escuchó al Ministro de Salud, Jaime Mañalich, anunciando nuevas cuarentenas. ¿Qué pasó?, fue una pregunta recurrente. «No estábamos tan bien como creíamos», decían otros, mientras se enteraban que Cerrillos, Quilicura, Recoleta, Santiago Centro, la zona urbana de Antofagasta y Mejillones, entraban en cuarentena desde el 5 de mayo, a las 22 horas.

Ya antes del anuncio, el senador Guido Girardi llamó al Gobierno a “no relajar las medidas”, en momentos que la pandemia se diseminaba en los sectores más vulnerables y “tiene un explosivo aumento”. Afirmó que, “primero la salud, después la economía”.

“Vivimos una situación muy grave en la Región Metropolitana, particularmente en las comunas de la zona sur y de la zona poniente de Santiago: Lo Prado, Recoleta, Independencia, Quilicura tiene un aumento explosivo de casos por razones de hacinamiento”, expresó.

Y todo pasó justo cuando los chilenos ya estaban hablando y acostumbrándose al concepto de «nueva normalidad». Incluso en la encuesta Cadem, que recién se publicó se abrían a esta opción. La mayoría de los consultados se sentía cómodo yendo a votar al plebiscito de octubre, hablamos de un 64%, y 60% volvería a trabajar, pero con todas las medidas de protección. En lo único que no cedían era en mandar a sus hijos a los colegios: un 78% se oponen terminantemente a esta posibilidad.

¿Qué sucedió? ¿Qué cambió? Hay comentaristas que hablan que el Covid se encargó de sepultar la «nueva realidad», que era una forma del gobierno de preocuparse más de la economía que de la salud de las personas, incluso llegando al punto de ocultar información; otros, más cautos, recuerdan que Piñera anunció que mayo sería un mes complicado, y ya lo está siendo.

Y no es sólo por las nuevas cifras, sino que también porque los chilenos, como los habitantes de muchos países, ya están sufriendo los síntomas del encierro. Y esto va desde no obedecer las normas, problemas sociales en las filas de supermercados y especialmente porque el horizonte que septiembre sería el mes donde se volvería a la normalidad se está esfumando.