Dolores menstruales invalidantes
La reacción más común y recurrente frente a los típicos dolores en la parte baja del abdomen es buscar un lugar cómodo para acostarse y no querer “mover ni un dedo”.

Mes a mes miles de mujeres sufren por los dolorosos e incómodos síntomas de la menstruación. El dolor recurrente en el cuerpo y el cambio constante de humor cada 28 días, no sólo afecta a las mujeres, sino sus actividades laborales, académicas y recreativas.

Pese a que la reacción más común y recurrente frente a los típicos dolores en la parte baja del abdomen es buscar un lugar cómodo para acostarse y no “mover ni un dedo”, el ejercicio físico puede ser más benéfico para reducir esa incómoda molestia que producen los cólicos.

“Hacer ejercicio entrega una sensación de relajación y evita la retención de líquidos en el cuerpo. Además, produce una mayor cantidad de endorfinas, sustancias químicas liberadas por el cerebro que tienen la posibilidad de reducir la sensación del dolor, levantar el ánimo, relajar los músculos y mejorar la circulación de la sangre en todo el cuerpo, incluida la pelvis” comenta Constanza Valenzuela, gerente General de Mialuna, a SomosFem.

Los ejercicios más indicados para aliviar los cólicos menstruales son los de tipo aeróbico, ya que permiten disminuir el dolor que se presenta durante la menstruación y reducir los síntomas del síndrome premenstrual (tristeza, irritabilidad, fatiga, náuseas, dolores de cabeza espalda y abdomen, entre otros. Uno de los más comunes y fácil de realizar en casa es bailar por 30 minutos todos los días.

Otro ejercicio muy bueno para disminuir el malestar, es acostarse boca arriba con las piernas dobladas y pegadas a la cadera, respirar profundamente y, al soltar el aire, dejar caer el lado derecho, después hacer lo mismo, pero hacia el lado izquierdo y repetir en secuencia varias veces.

Finalmente, la conocida también como Balasana en el yoga, una posición que mejora la circulación, relaja la espalda baja y proporciona sensación de alivio. Para hacerlo debe ponerse de rodillas en el tapete, a la anchura de tu cadera, e inclinarte hacia el frente, mientras extiendes los brazos hacia la cabeza. Luego descansar la frente en el piso y, manteniendo la postura, realizar 5 o 10 respiraciones pausadas y profundas.